Higiene y aseo personal: Realizar el aseo diario, duchas, cuidado de la piel, afeitado y cambios de absorbentes, respetando la intimidad del residente.
Asistencia en la alimentación: Ayudar a comer a quienes lo necesiten y asegurar una correcta hidratación durante el turno.
Movilizaciones y traslados: Ejecutar cambios posturales preventivos y ayudar en los desplazamientos dentro del centro, usando grúas o sillas de ruedas si es necesario.
Vigilancia y observación: Detectar cambios en el estado físico (como rojeces o falta de apetito) o anímico y comunicarlos de inmediato al equipo sanitario.
Mantenimiento del entorno: Hacer las camas, mantener el orden de las habitaciones y gestionar la ropa sucia para lavandería.
Acompañamiento emocional: Escuchar y acompañar a los usuarios en su día a día, fomentando su autonomía y participación en actividades de ocio.
Registro de incidencias: Anotar las actividades realizadas y cualquier novedad relevante en las hojas de seguimient...